lunes 2 de febrero de 2009

Cuchillo


¿Dónde estoy?

Parece que lo veo todo borroso. ¿Es quizá que he llegado al Nirvan-Uche, el Nirvana de los peluches? Espera, que la cosa ya se va aclarando. Veo un mueble que me resulta familiar. ¿Y esa serpiente al lado del helicóptero de aeromodelismo?

¡Mierda! ¡Vuelvo a estar en el mismo piso de 20 metros cuadrados! 

Está claro que no he seguido al pie de la letra las enseñanzas de mi Sensei, Perro Piloto-San y me he vuelto a encarnar en la misma miseria de peluche con cara de bobo.
Afortunadamente, el blog que abrí ha seguido funcionando durante mis días de ausencia (parece que han sido unos cuantos) y la gente ha votado una nueva forma de suicidio.
Veamos,....cuchillo 6 votos....Pues nada, el pueblo es como el brandy, soberano, y tocará obedecerlo.

Aquí viene el primer problema. El piso será de 20 metros, sí, pero variedad de cuchillos no falta. El de quesos, aunque tiene unos pinchos muy simpáticos, no parece que vaya a ser muy efectivo, y el de untar no te digo...¿Cojo el de sierra o el grande tipo hacha? O entre los más normales, ¿el tipo Psicosis o el de tamaño estándar?

Me decido al final por el de toda la vida (llamadme clásico) y me dispongo a clavármelo. Dudo entre la yugular, las muñecas o la barriga. Con la yugular tengo dos problemas, a saber:
a) Apenas tengo cuello
b) Con los brazos tan cortos, ¡no llego!

¿Y en las muñecas? Caray, siendo un peluche, cortar con un cuchillo una muñeca me parece un fraticidio. Nada. Iremos a la muerte lenta y dolorosa. A la barriga, que de esa no tengo falta. Además, queda una muerte muy oriental, muy hara-kiri, muy del gusto de mi Sensei.

Adios, mundo cruel.

Guau.

Menéame!

martes 13 de enero de 2009

Pistola



Así que lo más poético que se os ocurre es un tiro (supongo que en la cabeza, no me hagáis sufrir.....)

Pues bien, el pueblo ha hablado. ¿Quién soy yo para contradecirlo?

Lo tengo todo preparado: predisiposición, intención, determinación, voluntad, arrojo, empeño y (dejándome ya de sinónimos, que van unos cuantos) una pist
ola. ¿Una colt?¿Una beretta? Pues no, una pistola que les tocó a mis 
dueños en una tómbola de la feria ambulante. Es de auténtico polipropileno, con incrustaciones de más polipropileno, cargador de 10 bolitas de plástico (polipropileno, por supuesto) y lo mejor es que no requiere de licencia de armas, ya que estoy seguro de que, en mi actual estado emocional, no superaría el psicotécnico.

Lo siento por esa aplicada señora oriental que me dió 
forma y vida, pero creo que ha llegado mi hora. Es curioso lo cálido que me resulta el frío gatillo que maneja mi pata. Acerco con suavidad la boca del cañón a mi sien. Noto una agitació
n en las bolitas de poliestireno de mi cabeza; mi piel de toalla empieza a erizarse; se me encogen las costuras y creo que la etiqueta se me va a caer de la tensión... a decir verdad, creo que la he manchado un poco, no preguntéis de qué.

Es verdad eso que dicen de que toda tu vida pasa delante de tus hocicos cuando estás mirando de frente a la muerte, aunque sea con ojos de plástico. Ya lo decía mi Maestro, mi Sensei, mi guía, mi mentor, mi modelo a seguir. El único, el mítico, el inigualable Perro Piloto-San. Me parece estar escuchando sus lecciones ahora mismo.

"La senda del Peluche, mi joven aprendiz, es dura" - decía - "Sólo aquellos que perseveran en el camino, encuentran el secreto del Nirvan-Uche. Únicamente los puros se Remiendan" -reencarnar lo llamáis vosotros - "en Seres Superiores, como la Rana Gustavo, Super-Coco y Batman. Si no sigues mis enseñanzas, estarás condenado a remendarte en ti mismo de nuevo por siempre. En cambio, si me obedeces, te revelaré la forma de alcanzar la Iluminación."

Seguí las instrucciones de Perro Piloto-San al pie de la letra. Di cera y pulí cera hasta que perdí las pelotillas de las manos. Aprendí a hacer la
 Garza, el Tigre, el Mono Borracho, la Lagartija Drogadicta y el Camaleón Tuerto. Le hice la colada, la comida, la cama, la declaración de la renta y los sudokus de nivel difícil del periódico....Todo para que, el último día, cuando ya debía declararme el Gran Secreto, me metieran en el contenedor que me arrancó de la milenaria China.

Todo esto lo explico para hacer tiempo, a ver si viene alguien a hacerme desistir, pero ya veo que sois unos morbosos y queréis verme mañana en la página de sucesos. Así que, sin más dilación, voy a complaceros.

Que voy, ¿eh?

Que lo digo en serio....

Que no voy en broma.....

A la m.....PUM!!!

Menéame!

martes 30 de diciembre de 2008

Vamos a presentarnos...
















Buenas,

Antes de nada, las presentaciones. Este de la foto soy yo.

Un perro.

Algún quisquilloso diría que no, que no soy un perro sino un peluche. Bueno, yo prefiero decir que soy perro y peluche, y esta es precisamente la razón de todo...

La vida de perro no es fácil. El rico refranero español está lleno de expresiones al respecto tales como  el hambre tiene cara de perro (ergo, yo tengo cara de hambre) o a perro flaco todo son pulgas (aunque este no sería precisamente mi caso, el de flaco, quiero decir). 

Pero ¿qué decir de la vida de peluche?

Soy un inmigrante venido del lejano oriente, nacido en algún taller clandestino de China gracias a las hábiles manos de un trabajador mal pagado. Viajé hacinado en un contenedor junto con miles de mis hermanos, pasé frío y calor,  soporté una humedad cercana al 100%, padecí de mareos constantes,...y todo ello, ¿para qué? Para acabar expuesto en el estante de un todo a 1€, entre unos Papa Noel danzarines y un gato siniestro que movía la mano arriba y abajo sin cesar.  

Creí que mi suerte cambiaría cuando me compraron y me alejaron de mis vecinos. Para mi desgracia, la cosa todavía fue a peor. Ahora "vivo" en un piso de protección oficial de 20 metros cuadrados  que comparto con mis dueños, 2 osos y un elefante de peluche, un Elvis Presley de plástico (en un reloj), una serpiente, 2 plantas, un helicóptero de aeromodelismo, 2 mega-velas negras del Ikea, una XBOX360 y los restos de un jamón que hace tiempo perdió todo aquello que le hacía serlo para convertirse simplemente en un triste hueso.

Estas y otras razones (que os contaré más adelante si llega la ocasión), me han llevado a la determinación de acabar con mi existencia. Sé que es una decisión radical pero no veo otro remedio (tengo la cabeza llena de bolitas de poliestireno; no se me ocurre nada más).

Desde este blog os pido ayuda. Por favor, sugeridme qué método debo emplear. Como podéis ver en mi foto, soy todo orejas.

Un saludo.

Guau.


Menéame!